Cortijo de la Merced y Bojacá

Esta casona colonial fué el refugio del poeta Julio Eduardo Páez Olarte. Restaurada en el año 1972 por su esposa Cecilia Ferro Farías toma el nombre de El Cortijo de la Merced. En su afán por servir a la comunidad, conjuntamente con la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR, desarrollan el Acueducto Veredal, que actualmente suministra agua para 240 familias de la Vereda de Cubia, Chucua y Barro Blanco.
Hoy en día su hijo Javier Páez Ferro, con experiencia hotelera en España, Francia
y en Colombia en el Hotel del Llano, funda en éste refugio rodeado de naturaleza,
la Cocina Campestre El Cortijo de la Merced para ofrecer a sus visitantes un acogedor servicio .
Se presume que Bojacá fue fundada por Gonzalo Jiménez de Quesada en 1537.
Por su ubicación geográfica constituyó el punto de vigilancia y defensa de los muiscas, llamado Chunubá, pequeño templo en lengua chibcha. En sus alrededores el camino real precolombino fue en su momento vía para el intercambio de productos. Hoy en día los caminantes lo transitan para terminar la travesía en la legendaria laguna de Pedro Palo. En el marco de la plaza se encuentra el convento y la ermita de Nuestra Señora de la Salud del siglo XVII, una joya de la arquitectura colonial .

